
Hoy te pusiste a pensar en todo aquello que es bueno y ves que el otoño ya guarda roces de misterio. Ya sopla una leve brisa, una brisa que no es viento y llena de color tus ojos y de luz tus pensamientos. Desde el cálido cristal observas, miras lo bello. No es belleza casual lo que miras desde adentro y de atrás de tu ventana ves bajar un bello lienzo, son las hojas del otoño que caen como en un juego.
Es un otoño repleto de augurios, buenos deseos, y como queres palparlo decidis dar un paseo. Todo es bello en este reino, todo es real, todo es cierto, y van cayendo más hojas, como en el aire un pañuelo. Al ver variados colores del verde al marrón intenso la naturaleza inspira en tí profundo respeto. Olvidaste la congoja la ira y el sufrimiento, y van cayendo las hojas, y al verte feliz yo me alegro.
No ha sido casualidad, no ha sido al azar nuestro encuentro, ha sido porque me amas, sucedió porque te quiero y así paseando en el tiempo caen hojas de los árboles, miles de hojas van cayendo, y las treinta del almanaque. Los días siguen pasando, y yo te sigo queriendo, bajo el refugio de un árbol todo mi amor te entrego. Ya sopla una leve brisa una brisa que no es viento. Y así va pasando el otoño, y así pasará el invierno
Parece que llego el otoño, el otoño, que estación inmunda realmente, personalmente me deprime muchísimo porque… ¿A quién le gusta el otoño? Mi madre diría que no hay tal crisis pero en este caso amigos creo que la hay, en otoño se marchitan las flores, las horas de luz se acortan, vienen los días fríos, el otoño llega sigiloso, casi sin avisar, despacha al verano y nos deprime a todos. Porque el otoño es triste, el otoño es sinónimo de nostalgia, ¿Y qué es la nostalgia? El sufrimiento de recordar algo que tuviste, ya no tenés ni vas a tener, la nostalgia es un viaje al pasado, a la niñez, al recuerdo de alguien que ya no está. En otoño los colores empiezan a morir, en otoño la vida se ve detrás de una ventana, en el otoño uno quisiera estar en otra parte, el otoño vuelve todo tan, tan, tan José Luis Perales. El viento, la lluvia, Perales y la nostalgia lo confirman amigos, LLEGO EL OTOÑO. Y otro bien meloso para este otoño, Invierno de Reik, algo adelantado sí, pero bueno, el otoño nos avisa que se viene el invierno. El otoño no es un videoclip de Montaner ¿Ok? Ni es una propaganda de chocolates, con una pareja feliz, que se aman, se besan, ella es mona, él es un bombón, no es así. El otoño es la vejez del año, es el ocaso de los sueños, es una porquería. Bueno, gracias a Dios ya estamos terminando con este programa insoportable casi ¿No? Vamos a ir cerrando con el tema de una amiga mía muy querida que escribió hace unos años, que creo yo que va acorde con esta tarde otoñal que insisto personalmente me deprime muchísimo. Muchas gracias. El otoño o el otoño, nos invade una angustia inexplicable, estamos como peluqueros sin cepillos, perdidos, el otoño llega y va invadiéndonos poco a poco, enfriándonos el alma y los sueños, el otoño nos encierra dentro de nuestra casa y dentro de nuestra alma. En otoño todo muere, falta tanto para que vuelva a renacer, el otoño es como el bucle, ni lacio ni rulo, es algo indefinido, terminó el calor pero no llego el frío. El otoño huele a amenaza, es una brisa fría que presagia dolores. El año termina cuando empieza el otoño, es época de balance y lo primero que uno cuenta es el debe. El otoño desconcierta. El otoño nos pone en aprietos. Por algo dicen que la primavera es el nacimiento, el verano la vida, el otoño la agonía y el invierno es la muerte.
































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